El rol del hombre en el ballet es fundamental: ancla y eleva cada actuación. Las etéreas evoluciones del cuerpo de baile y la perfección de las solistas requieren una base masculina dinámica para lograr el equilibrio perfecto. A lo largo de la historia, los más grandes bailarines han forjado un legado imborrable que perdura hoy.
Vaslav Nijinsky
Vaslav Nijinsky es sinónimo de ballet. Sus prodigiosos saltos aéreos lo convirtieron en leyenda, generando ovaciones frenéticas. Colaboró con estrellas como Anna Pavlova en actuaciones emotivas, destacando su expresividad y, en raras ocasiones, su trabajo en pointe, inusual para un hombre. Nacido en Kiev en 1890, se retiró a los 29 años tras una crisis nerviosa y falleció en 1950. Pese a la escasez de imágenes, su genialidad es inigualable.
Rudolf Nureyev
Rudolf Nureyev, nacido en Rusia en 1938, brilló como solista del Ballet Kirov en sus veintes. Ejecutante espectacular, su dúo con Margot Fonteyn en Romeo y Julieta marcó la historia. En 1961, desertó en París huyendo de la URSS y conquistó Occidente hasta su muerte por SIDA en 1993. Su presencia escénica era imbatible.
Mikhail Baryshnikov
Mikhail Baryshnikov rivaliza con Nijinsky y Nureyev como el mejor. Nacido en Letonia en 1948, desertó del Kirov en 1974 en Toronto. Estrella del American Ballet Theatre, sus saltos y carisma llenaban teatros. Nominado al Oscar por The Turning Point y visto en Sex and the City, sigue activo en danza contemporánea.
Alexander Godunov
Alexander Godunov, el último legendario conocido por su apellido, era un bailarín musculoso y carismático. Nacido en Rusia en 1949, desertó del Bolshoi en 1979 en Nueva York. Bailó en el American Ballet Theatre con Baryshnikov y triunfó en cine con Witness, Die Hard y The Money Pit. Falleció en 1995 por alcoholismo.
Peter Martins
Peter Martins, danés de aire juvenil, se unió al Royal Danish Ballet en 1965. Invitado por George Balanchine al New York City Ballet, fue principal bajo su tutela. Co-director con Jerome Robbins, se retiró para liderar la compañía. Nominado al Tony, es Ballet-Master-in-Chief del NYCB.
Carlos Acosta
Carlos Acosta, cubano nacido en 1973, fue principal del Royal Ballet 17 años hasta 2015. Sus movimientos potentes y dramáticos evocan a Baryshnikov y Nureyev. De familia humilde, ingresó al Ballet Nacional de Cuba en 1992. Hoy, es artista invitado, coreógrafo y escritor.
Ethan Stiefel
Ethan Stiefel, de Pensilvania, entró en el NYCB a los 16 en 1989 y fue principal en 1995. Luego en ABT, dominó el repertorio clásico. Se retiró en 2012 con Le Corsaire y dirigió el Royal New Zealand Ballet antes de coreografiar en NY.
Marcelo Gomes
Marcelo Gomes, brasileño de Manaus (1979), es principal del ABT desde 1997. Solista invitado global, ganó el Prix de Lausanne 1996. Debutó en Bolshoi con Onegin y acompaña a primeras figuras. Jurado del Prix, combina técnica exquisita y carisma.
Enrico Cecchetti
Enrico Cecchetti nació en 1850 en un teatro romano. Debutó en La Scala a los 20, siendo el mejor mimo y bailarín de su era. Enseñó en Mariinsky, Imperial School y con Diaghilev. Su método influye aún en Pavlova, Nijinsky y Balanchine. Murió en 1928 a los 76.
Serguéi Polunin
Serguéi Polunin, el rebelde del ballet, abandonó el Royal Ballet en 2012 a los 22. Ucraniano de 1989, exgimnasta, fue el principal más joven. Ahora brilla en Moscú y Novosibirsk. Su atletismo y emoción lo destinan a la grandeza si se enfoca.
Medias y Bálsamo de Tigre
Cualquiera puede acceder a la carrera de bailarín noble con pasión por el movimiento. Estudios ofrecen clases infantiles enfocadas en disciplina y atletismo, becas para talentos prometedores con físico y determinación.