Mijaíl Baryshnikov es uno de los artistas más emblemáticos de los siglos XX y XXI, reconocido universalmente como uno de los mejores bailarines de ballet de todos los tiempos.
Primeros años de Mijaíl Baryshnikov
Nacido en 1948 en Riga, Letonia (entonces parte de la Unión Soviética), Mijaíl Baryshnikov es considerado el mejor bailarín masculino de ballet del siglo XX. Comenzó sus estudios de ballet a los nueve años y se trasladó a la prestigiosa Escuela Vaganova, el centro de formación oficial del Ballet Kírov en Leningrado (hoy San Petersburgo). Allí, fue discípulo de Alexander Pushkin, el mismo maestro que formó a la estrella rusa Rudolf Nureyev. A los 19 años, se incorporó al Kírov como primer bailarín, el rango más alto en cualquier compañía de ballet.
Baryshnikov comparte fama con Rudolf Nureyev y Vaslav Nijinsky como uno de los bailarines masculinos más icónicos. Junto a Nureyev, expandieron la popularidad del ballet en las décadas de 1960, 1970 y 1980 gracias a su carisma y estrellato, pese a sus personalidades y técnicas opuestas.
De Leningrado a Occidente
El momento definitorio de su carrera fue su deserción a Estados Unidos durante una gira del Kírov en Canadá en 1974. Invitado al American Ballet Theatre (ABT), interpretó roles principales en clásicos como Giselle y obras modernas como Apollo, inaccesibles bajo el régimen soviético. En 1979, se unió al New York City Ballet para trabajar con George Balanchine, pionero del ballet en EE.UU. Tras 15 meses y 20 nuevos roles, regresó al ABT en 1980, donde brilló en papeles estelares y colaboró con coreógrafos como Twyla Tharp en obras creadas para él, como Push Comes to Shove y Suite Sinatra. Fue director artístico del ABT de 1980 a 1990.
El talento excepcional de Baryshnikov
A lo largo de su trayectoria, ha interpretado más de cien obras, desde el repertorio clásico hasta el contemporáneo. En su apogeo, destacaba por su técnica poderosa y casi perfecta, con una expresividad musical y dramática inigualable.
A pesar de su estatura compacta (1,73 m), era un compañero generoso capaz de elevar a bailarinas más altas. Sus solos eran explosivos, con un ballon extraordinario que lo hacía flotar en el aire, evocando a Vaslav Nijinsky. Maestro de los giros, giraba con precisión impecable, siempre en relevé, incluso con rodillas flexionadas.
Mijaíl Baryshnikov en cine y televisión
Su rol en The Turning Point (1977) le valió una nominación al Oscar. Protagonizó White Nights con Gregory Hines y Dancers. Ganó tres Emmy por especiales televisivos, incluido Baryshnikov on Broadway con Liza Minnelli. Recibió una nominación al Tony por Metamorfosis en Broadway. Para el público joven, es Alexander Petrovsky en la última temporada de Sex and the City. Recientemente, participó en Iconoclasts de Sundance Channel con la chef Alice Waters.
El legado perdurable de Baryshnikov
Con los años, su cuerpo limitó sus proezas juveniles, pero se volcó en la danza moderna y la mentoría a través del White Oak Dance Project, fundado con Mark Morris. Hoy, gira con jóvenes bailarines, exhibiendo su técnica refinada, y dirige el Baryshnikov Arts Center en Manhattan.