Los actores Laurence Fishburne, Tracee Ellis Ross y Anthony Anderson (protagonistas de 'Black-ish') en la vista previa de PaleyFest Fall TV 2014 para ABC en Beverly Hills, California. Existen razones prácticas para que las cadenas lancen nueva programación en otoño, pero una de las principales sorprenderá: no se trata solo de promoción o planificación, sino de permitir que la industria de la radio escapara del calor veraniego de Nueva York.
CBS y NBC comenzaron como cadenas de radio. En las décadas de 1920 y 1930, su sede en Nueva York producía la mayoría de la programación nacional. Antes del aire acondicionado, el insoportable calor neoyorquino obligaba a cerrar producciones en verano, permitiendo a los trabajadores refugiarse en Cape Cod o Catskills.
La televisión surgió después. A finales de los 40 y principios de los 50, tras la Segunda Guerra Mundial (que detuvo las transmisiones), el boom económico hizo accesibles los televisores. Las cadenas capitalizaron la demanda contratando estrellas de radio para shows como 'Las aventuras de Ozzie y Harriet' o 'El show de Red Skelton', manteniendo el hiatus veraniego.
Aunque la producción se trasladó a California, la tradición otoñal perduró. Funciona bien: menos audiencia en verano por vacaciones, y estrenos generan expectación. Asegura que espectadores conozcan fechas de regreso de favoritos.
También impulsa ingresos publicitarios. Desde los 60, las cadenas revelan calendarios al fin de temporada para ventas anticipadas. Aunque algunos ven obsoleto este modelo, cadenas experimentan con estrenos primaverales o veraniegos.