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¿Por qué son tan populares los programas de canto? El secreto detrás de su éxito masivo

¿Por qué son tan populares los programas de canto? El secreto detrás de su éxito masivo ¿Por qué nos fascinan tanto los programas de canto? En gran medida, porque nos vemos a nosotros mismos en el escenario, soñando con brillar bajo los focos.

Imagina la escena: la cámara enfoca a una mujer de unos 40 años con un vestido sencillo color champán. Simon Cowell, juez de Britain's Got Talent, sonríe mientras le pide que se presente. "Soy Susan Boyle", responde con movimientos algo torpes. La audiencia ríe, anticipando un desastre. Así son las audiciones iniciales de estos concursos: juzgamos a los participantes sin talento o apostamos por los prometedores, como si fuéramos sus descubridores.

Según The Record de NPR, los estadounidenses aman estas competencias porque se identifican con los concursantes y piensan: "Tal vez yo también podría" [fuente: Powers]. Simon Lythgoe, de Next Superstar en CMT, lo resume como el "sueño americano": de la pobreza a la fama, con un voto democrático que empodera al público [fuente: Respers France]. Todos hemos cantado en la ducha o con un cepillo como micrófono.

Estos shows nos transportan al escenario, con luces cegadoras y el corazón acelerado: "Para ellos soy nadie, pero esperen a oír mi voz". Más que otros realities, las competencias de canto convierten sueños en realidad. One Direction (Harry, Niall, Louis, Liam y Zayn) nació en The X Factor. Jennifer Hudson ganó un Oscar tras American Idol. Miranda Lambert pasó de finalista en Nashville Star a cinco premios consecutivos como Vocalista Femenina del Año de la CMA.

Susan Boyle es el ejemplo perfecto: tras su actuación magistral, Cowell quedó atónito y el público pasó de risas a una ovación de pie con lágrimas. Su álbum debut, I Dreamed a Dream, lideró la Billboard 200 por seis semanas.

Soñamos con la fama, y estos programas abren puertas a talentos extraordinarios. Incluso si fallan, como podría haber pasado con Boyle, ¡siguen siendo entretenidísimos!