Durante décadas, el cine ha mostrado los encuentros con extraterrestres como amenazas para la humanidad. Sin embargo, en E.T., el extraterrestre (1982), Steven Spielberg nos ofrece una visión conmovedora: un pequeño alienígena perdido en la Tierra, perseguido por humanos aterradores.
Una nave alienígena aterriza de noche. Sus ocupantes, exploradores, recolectan muestras vegetales. Uno, un botánico, se aleja atraído por las luces urbanas. Cuando los humanos se aproximan, la nave despega, dejando al alienígena varado, observando impotente su partida.
Su expresión de angustia revela el genial diseño del personaje: una criatura de unos 90 cm, con piel correosa, piernas cortas, cuello extensible, cabeza ancha y ojos grandes. Totalmente alienígena, pero adorable y expresiva.
Perdido en los suburbios
En un suburbio típico, la madre soltera Mary (Dee Wallace) cría a sus tres hijos. Elliott (Henry Thomas), el mediano, oye ruidos en el cobertizo y decide investigarlo.
Usa Reese's Pieces como cebo en un rastro de dulces (el producto placement más icónico del cine). Elliott y el alienígena se encuentran. Tras el susto inicial, forman un lazo de confianza.
Elliott, como cualquier niño ante un 'perro callejero' extraterrestre, lo adopta y lo nombra E.T. Lo esconde de su madre, pero comparte el secreto con su hermano Michael (Robert MacNaughton) y su hermana Gertie (Drew Barrymore).
Aprendiendo unos de otros
E.T. y Elliott se convierten en inseparables, conectados emocionalmente. Aunque no profundizamos en el origen de E.T., la película muestra su descubrimiento del mundo humano: explora la casa, el refrigerador, la TV. Incluso sale en Halloween con los niños.
E.T., varado y sensible, aprende frases como "E.T. phone home" de un anuncio televisivo. Con ayuda de los niños, construye un dispositivo en el bosque para contactar a su planeta.
¡Atrapado!
Las autoridades detectan la nave y buscan a E.T. En una escena escalofriante, hombres con trajes ambientales irrumpen en la casa y capturan al alienígena para experimentos.
E.T. se debilita misteriosamente, afectando telepáticamente a Elliott.
Rescate heroico
E.T., con poderes telequinéticos, sabe que su nave regresa. Los niños roban su 'cadáver', escapan en bicicletas y lo llevan al punto de encuentro, eludiendo a los perseguidores.
El impacto perdurable de E.T., el extraterrestre
Más allá de la trama, E.T., el extraterrestre inspira esperanza y optimismo. Celebra la amistad universal, el triunfo de la esperanza sobre el miedo y la maravilla infantil ante el universo.
Créditos y reconocimientos
Dirigida por Steven Spielberg y escrita por Melissa Mathison. Ganó cuatro Oscars (Mejor Banda Sonora Original, Mejores Efectos Visuales, Mejor Sonido y Montaje de Sonido) y fue nominada a Mejor Película, Director y Guion Original.