Una fiesta de Año Nuevo con temática científica para niños, titulada '¡Guau! ¿Cómo?', en la Academia Rusa de Ciencias presentó los ladrillos Lego. Para cualquiera que haya alcanzado la mayoría de edad en los últimos 60 años, Lego ha sido un compañero constante. Estos diminutos ladrillos de plástico que encajan perfectamente han brindado inmenso placer a generaciones de futuros ingenieros, científicos, arquitectos, carpinteros, albañiles y escritores. Lego, que celebró su 60 aniversario el 28 de enero de 2018 con la patente del ladrillo original, ha vendido más de 485 mil millones de piezas y es una de las marcas más icónicas del planeta.
Construir un Batimóvil, una casa en el árbol, un puente, un centro de comando móvil de la policía o la Torre Eiffel con Lego va más allá de un simple juego infantil. Investigaciones demuestran que fomenta habilidades motoras finas, espaciales y lingüísticas en los niños. Ayuda especialmente a aquellos en el espectro autista y a futuros científicos a resolver problemas y manipular información tridimensional mentalmente. Al jugar, los niños analizan cómo las partes forman el todo y cómo se relacionan los bloques.
Los comienzos de Lego
No está mal para un juguete humilde originado en Billund, una aldea danesa. Allí, el carpintero Ole Kirk Christiansen, quien dejó la escuela a los 14 años, vio su negocio de muebles afectado por la Gran Depresión de los años 30. Notó que la gente aún invertía en juguetes.
En 1932, Christiansen se dedicó a fabricar juguetes de madera, creando más de 40 diseños. Adoptó el lema leg godt ('juega bien' en danés), que evolucionó a Lego. En 1949, lanzó ladrillos de plástico; en 1958, se patentó el diseño con tubos de unión que permiten construcciones ilimitadas.
Godtfred Kirk Christiansen, hijo de Ole, impulsó en 1963 diez principios para los productos Lego, como potencial de juego infinito y fomentar creatividad. En los 60 y 70, la línea creció: Serie Expert Builder en 1977 y minifiguras en 1978.
Lego adaptó la tecnología: luces y sonidos en los 80, parques LEGOLAND. En 2003, rozó la bancarrota por videojuegos e internet, con ventas fluctuantes por licencias como Star Wars.
Laboratorio del futuro de Lego
La nueva dirección innovó. En una década, Lego resurgió gracias a su Future Lab, con 50 expertos investigando tendencias infantiles vía universidades, películas y web. En 2017, Forbes valoró Lego en 7.900 millones de dólares, 76ª marca mundial.
A diferencia de otros juguetes, todos los sets Lego (Duplo, Technic, clásico) forman un sistema unificado para cualquier edad.
"Desde los más pequeños hasta adolescentes y adultos, ofrecemos soluciones Lego que desarrollan habilidades para toda ocasión", afirma Amanda Madore, gerente senior de relaciones de marca en Lego Systems, Inc. "Nos centramos en el significado de la marca para los niños, física y digitalmente, con potencial ilimitado".
Lego y desarrollo cognitivo
Más que diversión, Lego educa. Ayuda a niños con autismo: el Dr. Daniel LeGoff, neuropsicólogo en Filadelfia, desarrolló terapia basada en Lego, mejorando socialización en grupos por su estructura que fomenta comunicación y decisiones.
Investigadores usan robots Lego para evaluar cognición en discapacidades graves. Amy Shelton, psicóloga en Johns Hopkins, confirma que mejora razonamiento espacial, clave para STEM. "Desarrolla habilidades tempranas para futuros científicos, sin restricciones por falta de experiencia inicial", declara.