EsHowto >> Aficiones >> Películas

¿Valen la pena los créditos fiscales estatales para películas? Un análisis económico detallado

¿Valen la pena los créditos fiscales estatales para películas? Un análisis económico detallado Algunos estados han eliminado sus generosos créditos fiscales para producciones cinematográficas.

Durante más de una década, las legislaturas estatales han atraído producciones de Hollywood fuera del sur de California ofreciendo incentivos fiscales atractivos. A primera vista, parece un acuerdo ganar-ganar: las productoras ahorran costos y los estados reciben inversión económica y empleos bien remunerados.

Sin embargo, auditorías económicas independientes han cuestionado la rentabilidad de estos programas, que han costado miles de millones de dólares a cambio de retornos mínimos. Estados como Michigan y Carolina del Norte están recortando estos incentivos para equilibrar sus presupuestos. La pregunta clave es: ¿realmente justifican los créditos fiscales para películas su costo?

Cómo funcionan los créditos fiscales

Las producciones de Hollywood tributan principalmente en California. Fuera de ese estado, pagan pocos impuestos locales, salvo sobre nóminas. Un crédito fiscal de dos millones de dólares de Pensilvania, Ohio o Luisiana no tiene valor directo para ellas, salvo que puedan venderlo.

Así está diseñado el sistema: en la mayoría de los estados, las productoras venden sus créditos no utilizados por 80-90 centavos de dólar a empresas locales.

¿Valen la pena los créditos fiscales estatales para películas? Un análisis económico detallado Tom Hardy conversa con el director Christopher Nolan entre tomas de 'The Dark Knight Rises' en Pittsburgh, Pensilvania.

Kevin McQuillan, de una firma contable en Pittsburgh, ayuda a producciones a obtener créditos fiscales de Pensilvania. Sus clientes los venden a empresas como PNC Bank o Equitable Gas, que los usan para reducir sus impuestos en un 10%.

“Los directores financieros de los estudios incorporan estos reembolsos esperados en sus presupuestos”, explica McQuillan. Al elegir locaciones, comparan incentivos estatales para maximizar beneficios.

“La negociabilidad de estos créditos beneficia a múltiples partes”, afirma Michael Goodman, director del Centro de Políticas Públicas de la Universidad de Massachusetts Dartmouth. “Las empresas ahorran en impuestos, las productoras obtienen el 90% en efectivo, pero el estado pierde el 100%”.

¿Por qué ofrecerlos? Por el impacto multiplicador en la economía local.

Los orígenes de los incentivos

En 1997, Canadá pionero con créditos de hasta 70% en mano de obra y 30% en gastos locales, convirtiendo a Toronto en doble de Nueva York o Chicago.

En 2002, Luisiana fue el primer estado de EE.UU. en ofrecer hasta 40% de reembolso, atrayendo más largometrajes que cualquier otro en 2013.

Para 2015, 39 estados más Puerto Rico competían con incentivos similares.

La competencia por Hollywood

Pensilvania aprobó su programa en 2007: 25% de crédito para gastos del 60% en el estado. Combinado con costos bajos, Pittsburgh ha albergado blockbusters como 'The Dark Knight Rises' e independientes como 'Me, Earl and the Dying Girl'. Desde entonces, ha inyectado 1.890 millones de dólares y 21.700 empleos.

Efectos locales amplios

En Ohio, Brian Bowers del 48-Hour Film Project destaca: “Contratan carpinteros, electricistas, alojan equipos y compran localmente, generando beneficios indirectos mayores que los directos”.

Georgia, con 248 producciones en 2014-2015, generó entre 3.100 y 6.000 millones en impacto, con 20% de crédito más 10% extra por logo estatal.

La realidad económica

A pesar del impacto local, la rentabilidad es dudosa. Los estados sacrifican ingresos fiscales sin recuperarlos plenamente vía impuestos locales.

Michael Goodman critica el programa de Massachusetts: un informe del Departamento de Ingresos (2014) muestra 260,9 millones en gasto neto vs. 411 millones en créditos; solo 55,1 millones recaudados (13 centavos por dólar).

Los empleos cuestan caro: más de 118.000 dólares por puesto equivalente a tiempo completo, el doble del salario medio.

¿Por qué mantenerlos?

Bowers argumenta que sin incentivos, un estado queda fuera del mercado. Un estudio en Ohio muestra retorno de 1,20 dólares por dólar invertido.

En Massachusetts, Goodman advierte de una "carrera al fondo". Estados como Carolina del Norte limitaron a 10 millones en subvenciones competitivas (vs. 62,2 millones previos), tachados de "bienestar corporativo".

Luisiana, pionera, capped en 180 millones anuales en 2015. Guy Gaster de la Oficina de Cine de Carolina del Norte nota caída en producción: “Sin incentivos, pierdes competitividad”.