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El Monstruo de Frankenstein: Orígenes Míticos, Alquimia y Legado Científico

El Monstruo de Frankenstein: Orígenes Míticos, Alquimia y Legado Científico ¡¿Qué hemos creado?!

"Escucha mi historia; es larga y extraña..."

Labios marchitos pronuncian estas palabras. El rostro del orador parece una máscara de piel podrida, apenas tensa sobre tendones y venas. El cabello negro y salvaje cae en cascada por los hombros masivos de esta figura imponente, mientras sus ojos brillantes miran a través de los mechones enredados. Prendas andrajosas cubren su cuerpo colosal.

A pesar de su tamaño, el monstruo se mueve con agilidad y gracia. A pesar de su apariencia brutal, su discurso revela un intelecto formidable. No tiene nombre. Está enojado. Sus palabras flotan en el aire frío mientras confronta al químico atormentado responsable de su existencia: Victor Frankenstein.

Este encuentro, narrado en la novela original de 1818 de Mary Shelley, ocurre en el corazón de una historia marcada por el poder de la ciencia y la miseria humana. Para Victor, es un cara a cara con el asesino de su hermano y el vergonzoso resultado de su osadía científica. Para la criatura, es una audiencia con el hombre que ensambló su cuerpo desfigurado con partes de cadáveres y animales, le dio vida y luego lo abandonó en un mundo hostil.

Esta reunión culmina en una tregua temporal: Victor promete crear una compañera para la criatura, quien a cambio jura proteger a la familia de Victor y exiliarse a las tierras salvajes de Sudamérica. Pero cuando Victor rompe su promesa, la paz se desmorona en una venganza sangrienta.

Este conflicto es el eje de Frankenstein o el moderno Prometeo, una obra que explora grandes logros científicos y profundos fracasos existenciales. La relación entre Victor y su creación es compleja, mucho más allá de los clichés de hombre contra monstruo. ¿Quién es este ser sintético sin nombre? ¿Qué ideas culturales representa y por qué su figura nos persigue aún?

En este artículo, exploramos el corazón del monstruo de Frankenstein.

Contenido
  1. El hombre artificial en el mito y la mente
  2. Plano alquímico de Frankenstein
  3. Un Frankenstein mecánico
  4. Fantasma en la máquina
  5. El monstruo moderno

El hombre artificial en el mito y la mente

El Monstruo de Frankenstein: Orígenes Míticos, Alquimia y Legado Científico Los monstruos nacen en la mente.

En Frankenstein de Mary Shelley, el protagonista desarrolla un método para infundir vida a un ser artificial. Aunque la novela de 1818 fue revolucionaria, la idea de vida sintética se remonta a los albores de la cultura humana.

El mito y el folclore abundan en relatos de humanos o dioses que animan estatuas humanoides. Para los griegos antiguos, Pigmalión vio cobrar vida a su escultura de marfil gracias a Venus. Los cuentos judíos medievales narran de gólems, seres de arcilla animados por una tablilla con palabras sagradas bajo la lengua.

Ya sea por intervención divina o ingenio humano, estos mitos invocan pensamiento mágico. Antes de soñar con animar lo inerte, los humanos lo logramos en la mente mediante el antropomorfismo: atribuir rasgos humanos a objetos inanimados.

Un ladrillo es solo un ladrillo... hasta que le dibujas una cara sonriente. Entonces, cuesta más tirarlo, porque lo hemos humanizado. Esto obedece a la ley de la similitud: vinculamos apariencias superficiales con esencias profundas. Una muñeca parece un bebé para un niño; arruga un dibujo de un ser querido y sentirás el vínculo mental.

De aquí surgen prácticas como la magia simpática: quemar efigies o usar muñecos vudú. Estas raíces antropomórficas provienen de la conciencia reflexiva, que nos permite empatizar y predecir comportamientos [fuente: Serpell]. Esta empatía dio ventajas evolutivas, adaptándonos a animales y sociedades.

Como efecto colateral, soñamos con animar creaciones humanas. ¿Cómo encaja esto en el mundo científico de Frankenstein? Lo veremos en la alquimia.

Plano alquímico de Frankenstein

El Monstruo de Frankenstein: Orígenes Míticos, Alquimia y Legado Científico Un alquimista busca los secretos de la naturaleza en este grabado de 1618.

Victor se sumerge en la química inspirado por la alquimia, pese a las burlas de su profesor. Esta fusión de protoquímica y ocultismo lo lleva a desentrañar la vida.

Entre los siglos XVI y XVIII, la alquimia mezclaba experimentos reales con misticismo, sin método científico. Buscaban transmutar metales en oro o lograr inmortalidad con la piedra filosofal [fuente: Wilford]. A pesar de sus desvíos, hallaron descubrimientos: Hennig Brandt destiló fósforo de orina en busca de oro.

Mentes como Albertus Magnus e Isaac Newton exploraron este campo. El trabajo de Frankenstein evoca el homúnculo, humanoide artificial descrito en el Liber Vaccae: semen con elixir en una vaca, emergiendo un ser en un recipiente [fuente: Van der Lugt].

Repugnante, sí, pero los alquimistas imaginaban crear vida manipulando tejido orgánico, en una era de creencias en generación espontánea. La biología moderna aún incubaba; las máquinas marcaron los primeros avances.

Un Frankenstein mecánico

El Monstruo de Frankenstein: Orígenes Míticos, Alquimia y Legado Científico Leonardo da Vinci estudia la biomecánica humana.

Además de homúnculos, el monstruo desciende de los autómatas: máquinas que imitan la vida. Obsesión griega y china, precursores de robots modernos.

Desde el siglo IV a.C. con Píndaro y Arquitas, hasta el caballero de Leonardo da Vinci o el pato digestivo de Jacques de Vaucanson, que masticaba y defecaba mecánicamente [fuente: Babich; Madera].

Estos reflejan fascinación por la biomecánica. ¿Si una máquina imita el cuerpo humano, no somos bio-máquinas? ¿Qué nos hace humanos?

Fantasma en la máquina

El Monstruo de Frankenstein: Orígenes Míticos, Alquimia y Legado Científico Más allá de cicatrices, un monstruo filosófico.

René Descartes veía la naturaleza mecánica, con el alma como "fantasma en la máquina" (Gilbert Ryle). ¿Existe ese fantasma? Paul Bloom sugiere que el cerebro ignora su funcionamiento, creando la ilusión de una mente separada.

Julien Offray de La Mettrie lo planteó en L'Homme plus que Machine, argumentando que el alma es bioquímica, lo que le costó el exilio.

La criatura de Frankenstein es humana en mente: benevolente al inicio, corrompida por el rechazo. Victor, el "Prometeo moderno", arrebata la creación divina a la ciencia.

El monstruo moderno

El Monstruo de Frankenstein: Orígenes Míticos, Alquimia y Legado Científico El monstruo y su creador en la película de 1931.

Victor omite detalles técnicos, pero menciona alquimia, química, cadáveres y electricidad. Hoy, la biología sintética avanza: ADN en 1952, bacteria sintética en 2010, IA y robótica.

El monstruo simboliza ciencia desbocada y dilemas éticos. "Monstruosidad" de monstrare (mostrar): encarna miedos humanos.

Victor pierde todo; la venganza culmina en el Ártico. Frankenstein advierte sobre creaciones incontrolables, desde plagas artificiales a IA.

Publicado originalmente: 3 de octubre de 2011

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