Anita Ekberg, acosada por paparazzi, en una escena de "La Dolce Vita" de Fellini.
Una de las primeras y más famosas fotos estilo paparazzi podría recordarnos salidas caóticas de celebridades modernas, como Britney Spears saliendo de una limusina en 2006 sin ropa interior. En esta imagen en blanco y negro tomada de noche en Roma, el actor Anthony Steel avanza tambaleante hacia el fotógrafo, visiblemente ebrio, con los puños apretados y a punto de caer. Detrás, la actriz sueca Anita Ekberg, su esposa en ese momento, sale del sedán con la mirada baja. Claramente, su matrimonio distaba mucho de la glamour cinematográfica.
El autor de la foto, el pionero italiano Tazio Secchiaroli, rasgó el velo entre estrellas y público. En los años 50 y 60, Roma era el epicentro de avistamientos de celebridades, ya que Hollywood filmaba allí por costos más bajos [fuente: Wood]. Estrellas como Ava Gardner, Jayne Mansfield y Anita Ekberg frecuentaban la Via Veneto, atrayendo a los primeros paparazzi con sus flashes. Secchiaroli capturó momentos que rompían la imagen perfecta de Hollywood [fuente: TIME]. Alrededor de esa época, Ekberg protagonizó "La Dolce Vita" (1960) de Federico Fellini, donde se acuñó el término "paparazzo" del personaje fotógrafo Paparazzo.
Desde la sátira de Fellini sobre esta "manada" fotográfica, los paparazzi han cargado con una reputación negativa. A diferencia de fotógrafos de set como Bob Willoughby en los 1940, que capturaban retratos artísticos durante pausas, los paparazzi buscan fotos invasivas: crisis emocionales, malos días o escándalos. Una Britney Spears posando en la alfombra roja vale poco comparada con la imagen granulosa de ella afeitándose la cabeza frente al espejo.
La omnipresencia de estas fotos y la demanda pública son fenómenos recientes, pero los paparazzi siguen siendo un grupo exclusivo, agresivo y motivado por el lucro en la cultura sensacionalista actual.