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Vaslav Nijinsky: El genio del ballet que desafió la gravedad y revolucionó la danza

Vaslav Nijinsky: El genio del ballet que desafió la gravedad y revolucionó la danza

Vaslav Nijinsky ocupa un lugar icónico en la historia de la danza como uno de los primeros grandes astros y pioneros del ballet. Su nombre evoca saltos elegantes que parecen desafiar la gravedad. Su vida, tan turbulenta y dramática como la de cualquier superestrella, ha inspirado películas y relatos. Pero los hechos solos bastan para captar su fascinante trayectoria.

Los inicios de Vaslav Nijinsky

Nacido en Kiev, Ucrania, Nijinsky ingresó en 1900 a la Escuela Imperial de Ballet a los once años. Estudió siete años con maestros legendarios como Nicholas Legat y Enrico Cecchetti, logrando papeles protagónicos a los 18. Su gran salto llegó en 1910 interpretando a Vayú, el dios del viento, en El Talismán.

En esa época conoció a Sergei Diaghilev, impulsor del ballet y las artes rusas en el mundo. Diaghilev moldeó su carrera, seleccionándolo junto a Anna Pavlova para los roles estelares en Los Ballets Rusos, una de las compañías más célebres y exitosas de la época.

Una carrera de gracia, belleza y controversia

Nijinsky deslumbró al mundo con Los Ballets Rusos, especialmente en coreografías de Michel Fokine como Carnaval y Scheherazade. Destacó en el pas de deux de La Bella Durmiente de Tchaikovsky, y brilló junto a Tamara Karsavina en el Teatro Mariinsky de Rusia.

Sin embargo, fue despedido del teatro por bailar sin cinturón, lo que la emperatriz viuda juzgó "obsceno". De vuelta con Diaghilev en París, se crearon obras para él, como El Espectro de la Rosa de Fokine y Petrushka de Stravinsky.

Ambicioso, Nijinsky coreografió sus propios ballets, inusual en un bailarín activo. La Consagración de la Primavera, con música de Igor Stravinsky, es una obra icónica, reinterpretada por figuras como Merce Cunningham.

Sus creaciones fueron criticadas por "lascivas", como La Siesta de un Fauno, con un acto sexual sugerido. Apoyado por artistas como Marcel Proust y Auguste Rodin, continuó pese al escándalo parisino. No existen grabaciones de sus actuaciones; solo relatos y fotos perduran.

El declive de Vaslav Nijinsky

En 1913, durante una gira por Sudamérica con Los Ballets Rusos, Nijinsky se enamoró de la condesa Romola Pulszky, quien lo conquistó. Diaghilev, furioso por el matrimonio, lo despidió. Su intento de formar una compañía propia fracasó por problemas administrativos.

La Primera Guerra Mundial lo internó en Hungría hasta 1916, cuando Diaghilev lo liberó. Ese año giró por EE.UU. y coreografió Till Eulenspiegel.

Pero sus allegados notaron su deterioro mental, que derivó en esquizofrenia y una crisis en 1919. En Suiza, escribió una autobiografía caótica que revela su mente sensible. Pasó el resto de su vida en instituciones mentales, falleciendo en una clínica de Londres en 1950. Su legado de habilidad y pasión inspira al ballet actual.