Los estudios de cine están logrando un gran éxito en invierno con películas típicas de la temporada veraniega. Hubo un tiempo en que el verano traía certezas como la apertura de piscinas públicas, el estruendo de los fuegos artificiales y las últimas entregas de Michael Bay, con sus explosivas producciones de gran presupuesto en la gran pantalla.
Bay es el emblema de los blockbusters veraniegos, donde los estudios invierten fortunas en estrellas, efectos especiales y poco más, confiando en que atraigan multitudes. La fórmula, con escasa trama, ha demostrado su eficacia histórica.
"Cada día de vacaciones equivale a un día de verano en taquilla", afirma Glenn Williamson, de la Escuela de Teatro, Cine y Televisión de UCLA.
No todas las películas veraniegas siguen el estilo de Bay; algunas son excelentes. Ni todos los grandes lanzamientos se limitan al verano: la saga "Star Wars" opta por estrenos navideños, como "El despertar de la Fuerza" en 2015, con "Episodio VIII" en diciembre de 2017. Hasta "13 Hours", de Bay, se estrenó en enero.
Este giro hacia el invierno es una tendencia en la industria, motivada por el marketing: escuelas cerradas, familias reunidas y menos competencia por el público familiar.
"Hay una astucia en reservar fechas con dos o tres años de antelación", explica Williamson, profesor con experiencia en DreamWorks y productor de filmes como "Hollywoodland". "Tiene sentido, ya que hay poca capacidad para ciertos tipos de películas".
El verano reina en taquilla: en 2015 recaudó 4.500 millones de dólares en cuatro meses, según Box Office Mojo, tres veces más que cualquier otra temporada. Aun así, el invierno atrae por su menor competencia y tiempo libre.
Los estudios lanzan blockbusters fuera del verano para destacar. La Navidad ofrece audiencia familiar con menos rivales. "The Force Awakens" arrasó gracias a su marketing y exclusividad; ahora, con "Avatar 2" retrasado, "Star Wars" domina de nuevo.
"Es ideal para grandes películas familiares", concluye Williamson.