¿Intentaías una montaña rusa mortal para suicidarte? Si solo te quedaran meses de vida, ¿preferirías languidecer en una cama de hospital o emprender el viaje definitivo? Esta es la pregunta que plantea el director Glenn Paton en su cortometraje H Positive, donde un hombre construye una montaña rusa de eutanasia tan intensa que induce hipoxia cerebral: sofoca el cerebro de forma eufórica y asegura una muerte rápida.
El concepto tiene un precedente real. El ingeniero y artista lituano Julijonas Urbonas lo presentó en 2010 con su diseño provocador de una montaña rusa euthanasia, creada para emocionar y luego acabar con la vida de sus pasajeros de manera humana y placentera.
"Las máquinas de eutanasia actuales son medicalizadas, secularizadas y esterilizadas", explica Urbonas en un vídeo sobre su creación. "Es una máquina de eutanasia en forma de montaña rusa, diseñada para matar a un ser humano con euforia y placer".
Urbonas construyó un modelo a escala: en tamaño real, los pasajeros caerían casi verticalmente 500 metros antes de siete loops consecutivos y cada vez más estrechos. La velocidad extrema y las inversiones generarían 10 G sostenidos durante un minuto, desviando la sangre a las extremidades, privando al cerebro de oxígeno. La pérdida de conciencia daría paso rápidamente a la muerte cerebral.
Esta no es la primera montaña rusa de Urbonas. Antes de doctorarse en diseño en Londres, diseñó atracciones en parques lituanos. Su proyecto ha exhibido en museos y galerías europeas, donde Paton descubrió esta idea macabra.
"¡Fue increíble!", relata Paton, que vio un póster gigante del modelo en una galería londinense. "Estoy fascinado por la muerte. Le dije a mi novia: 'Este sería un cortometraje brutal'".
Paton, director de TV publicitario, vio en ello el proyecto ideal para debutar en cine. Obtuvo permiso de Urbonas y recaudó más de 20.000 libras (unos 29.243 dólares) vía Kickstarter. Con conexiones en producción, filmó en un parque de Madrid y usó CGI para un presupuesto ajustado.
H Positive, de seis minutos, retrata a un hombre exitoso enfrentado a un diagnóstico terminal. En lugar de rendirse, encarga una máquina para morir a su manera y perpetuar su fama.
"Es un egoísta total", bromea Paton. "Lo hace por vanidad, para ser recordado de forma única".
El film ha sido selección oficial en festivales prestigiosos y Vimeo Staff Pick. Puedes verlo completo a continuación:
La propuesta de Urbonas sigue generando debate. El suicidio asistido es ilegal en la mayoría de países europeos y solo cinco estados de EE.UU. lo permiten en casos terminales de dolor insoportable. Aunque extrema, invita a reflexionar sobre la libertad para elegir la muerte en un 'viaje final'.