¿Qué caracteriza al cine clásico? Las películas son una forma de arte, una fuente de entretenimiento y una ventana a otros mundos o perspectivas ajenas. Existen filmes para adolescentes, audiencias femeninas, hombres y todo tipo de demografías. Sin embargo, la mayoría no trasciende. ¿Qué hace que ciertas películas perduren en la memoria colectiva y se eleven por encima del resto?
Definición de películas clásicas
Las películas clásicas se distinguen radicalmente de las producciones hollywoodenses estándar. Pueden brillar por su excelencia, como Lo que el viento se llevó o El mago de Oz. Otras innovan por completo, como 2001: Una odisea del espacio y 8½. Algunas, inmersas en la tradición clásica, están predestinadas al estatus icónico, como Star Wars: Episodio IV - Una nueva esperanza, inspirada en La fortaleza escondida de Kurosawa. Su frescura e innovación hicieron que quienes la vimos en su estreno original (¡hace más de 45 años!) la recordemos para siempre.
Momentos atemporales
Basta una escena para inmortalizar una película. La secuencia de la ducha en Psicosis (1960) impactó a generaciones. El estallido del alien en el pecho de John Hurt en Alien hizo volar las palomitas. O Mia Farrow aceptando a su bebé demoníaco en La semilla del diablo, evocando emociones intensas. Consideradas sensacionales en su época, hoy son indiscutibles clásicos gracias a estos momentos inolvidables.
Líneas inolvidables
El diálogo puede elevar una película al Olimpo. En Pulp Fiction de Quentin Tarantino, frases como "Voy a ponerme medieval con tu culo" o la recitación de Ezequiel 25:17 por Samuel L. Jackson la encaminan al estatus clásico. Algunas líneas icónicas son improvisadas: Roy Scheider diciendo "Vas a necesitar un barco más grande" en Tiburón, o Dustin Hoffman como Ratso Rizzo gritando "¡¿No ves que estoy CAMINANDO AQUÍ?!" en Perros de la calle.
Clásicos del cine moderno
El tiempo es el juez definitivo. Psicosis no se vio como clásico en 1960, pero hoy, más de 60 años después, lo es innegablemente. Expertos lo intuyeron desde el principio. Hoy, obras como la trilogía El Señor de los Anillos de Peter Jackson, Gladiador de Ridley Scott o Brokeback Mountain de Ang Lee poseen elementos que podrían consagrarlas como clásicos futuros.