Aliens, la secuela de Alien de Ridley Scott, trasciende el terror puro para convertirse en una obra maestra de acción. Dirigida por James Cameron en 1986 —creador de The Terminator y Terminator 2—, combina ciencia ficción y horror de forma impecable, superando los límites del género como lo hizo la original.
Esta vez hay cientos de ellos
James Cameron enfrentó desafíos al escribir el guion: habían pasado casi siete años desde el impactante estallido de pecho en Alien. Para captar al público de 1986, necesitaba más horror, una explicación creíble para el regreso de las criaturas de Giger y una razón convincente para que Ellen Ripley (Sigourney Weaver) volviera a arriesgarlo todo. En lugar de una secuela formulaica con fallos argumentales, Cameron creó una historia fresca y emocionante.
Hacer que Ripley regrese
Cameron retoma donde terminó la original: Ripley despierta de hiper sueño tras 57 años de deriva. Rescatada, descubre que su hija ha muerto, sus conocidos han desaparecido y sufre pesadillas del xenomorfo. La compañía duda de su relato, la culpa por destruir el Nostromo y un planeta ahora colonizado sin reportes de aliens la aíslan. Cuando los colonos hallan la nave derelicta (escena restaurada en el DVD de coleccionista) y pierden contacto, Ripley lidera marines espaciales como asesora. Al llegar, la colonia parece vacía, pero enjambres de aliens los emboscan. Las advertencias de Ripley —"Una sola de esas cosas acabó con mi tripulación"— presagian el caos.
Por qué funciona la película Aliens
Esta secuela histórica supera a Alien en popularidad gracias a su narrativa superior (hordas de monstruos más terroríficas), personajes icónicos (Newt como sustituta de la hija de Ripley, Bishop de Lance Henriksen, Hudson de Bill Paxton), frases legendarias ("¡Game over, man!" o "¡Aléjate de ella, ¡perra!" ) y acción trepidante. Alien 3 y Alien: Resurrection decepcionaron a muchos fans, que ven en Aliens el clímax perfecto. Transformó la carrera de Sigourney Weaver, nominada al Oscar a Mejor Actriz y con salarios estelares.
El clímax con Ripley en el exoesqueleto contra la Reina Alien es genialidad pura. El tamaño, fuerza y sangre ácida de las criaturas planteaban un reto narrativo, pero equiparada, la confrontación resulta creíble y electrizante, culminando en la pelea intergaláctica más épica.