¿Te apasionaba peinar a tu muñeca de niña? Enraizar su cabello es más sencillo de lo que imaginas. ¿Alguna vez has querido renovar el pelo de una muñeca? ¿O te has preguntado cómo se fija tan firmemente para resistir tirones infantiles? Si estás construyendo o restaurando muñecas, o te unes a la comunidad de personalización —donde repintan caras y enraízan cabello—, verás que extraer el pelo viejo es fácil, y enraizar el nuevo, accesible.
Para una o pocas muñecas, usa una aguja y cabello como hilo. Si buscas profesionalismo —personalizaciones que valen cientos o miles de dólares—, invierte en una máquina de enraizamiento, similar a una de coser. El proceso es idéntico en ambos casos.
Corta el cabello viejo cerca del cuero cabelludo y separa la cabeza del cuerpo para acceder al interior. Usa ganchillo y pinzas para removerlo. Haz un nudo en un mechón de cabello nuevo. Con aguja, insértalo desde dentro hacia un orificio. Tira hasta que el nudo lo sujete. Repite en todos los agujeros, ajustando la cantidad por tamaño.
Las máquinas profesionales perforan y enraízan en un paso. El resultado: cabello seguro para juego infantil y natural para coleccionistas, según el tipo de pelo elegido.