Siempre supiste que tú y tus padres eran diferentes, pero ¿hippies? Estas señales estuvieron ahí desde siempre...
1. Te pusieron un nombre muy hippie
Si tus padres evitaron los nombres comunes y te llamaron Autumn, Blossom, Breeze, Freedom o Rainbow, es una pista clara. ¡Era como tener "niña flor" tatuado en la frente!
2. Solo tirabas la cisterna si era marrón
Seguías la regla hippie: "Si es amarillo, déjalo tranquilo; si es marrón, tíralo abajo". Era por respeto a la Madre Naturaleza, y un poco de orina ¿qué tenía de malo?
3. No eras pudoroso con la desnudez
De pequeño pasabas mucho tiempo sin ropa (mira tus álbumes familiares) y veías a quienes se cubrían siempre como extraños.
4. Llamabas a tus padres por su nombre
Los veías como personas, no como "mamá" o "papá". Esos títulos eran un rollo innecesario.
5. Tus piernas y axilas eran muy peludas
Tus piernas eran una alfombra esponjosa y tus axilas, una selva. Como amante de la naturaleza, ¿para qué afeitar?
6. Comías orgánico antes de que estuviera de moda
Pollo del patio, kale casero y quinoa mucho antes del boom healthy. ¡Era normal en tu casa!
7. Tus padres adoraron tu tinte de henna
Mientras otros padres se horrorizaban con el pelo teñido, los tuyos lo celebraron e incluso te ayudaron.
8. Reciclabas desde bebé
No solo latas: hacíais cubos de basura con garrafas y lavabais bolsas Ziploc para reutilizarlas. ¡Pioneros totales!
9. Sabías que Papá Noel era un invento
Tus padres te lo dijeron claro desde pequeño. Eras el que desmontaba el mito en el autobús escolar.
10. No entendías de qué hablaban los niños en la escuela
Mientras ellos veían TV, tú teñías camisetas a mano. ¿Sesame Street? Pensabas que era un snack; ¿Looney Tunes? Un manicomio.
¿Ser criado por hippies fue bendición o maldición? ¡Cuéntanos!