Es un clásico en las fiestas de pijamas, protagonista de películas de terror y uno de los juegos de mesa más controvertidos de la historia. Algunos lo ven como un simple truco de bromistas, mientras que otros lo asocian con invocaciones sobrenaturales. Se trata del tablero Ouija, un dispositivo simple con un puntero envuelto en leyendas. Explora su fascinante historia para formarte tu propia opinión: ¿juego inocente o portal siniestro?
Los orígenes en el movimiento espiritista
Para entender el tablero Ouija, hay que remontarse al espiritismo, un movimiento religioso de la era victoriana centrado en la mediumnidad y el contacto con los difuntos. Surgió en Estados Unidos a finales de la década de 1840 y ganó popularidad rápidamente. Miles acudían a sesiones de médiums, buscando consuelo al comunicarse con seres queridos fallecidos.
No sorprende su auge: con una esperanza de vida mucho menor que hoy, la gente anhelaba esa conexión espiritual. Aunque las sesiones con médiums eran populares, los métodos eran ineficientes: se basaban en golpes o señales para interpretar sí/no, números o letras, lo que alargaba las sesiones considerablemente.
En la década de 1880, espiritistas de Ohio inventaron un método casero: un tablero con letras y números, y un puntero deslizable. Esta innovación facilitaba la comunicación, aunque sus creadores no vislumbraron su potencial comercial.
La visión empresarial de Charles Kennard
Charles Kennard, al leer sobre ello en la prensa, vio la oportunidad. Junto a cuatro socios, fundó la Kennard Novelty Company. No eran espiritistas, pero astutos hombres de negocios que capitalizaron el auge del espiritismo. Decidieron producir y comercializar un "tablero parlante" accesible para todos.
Diseñar una tabla de madera con puntero en forma de lágrima fue sencillo. Durante las pruebas con familiares, al preguntar por un nombre, el tablero respondió "Ouija", que supuestamente significa "buena suerte". Aunque podría ser una anécdota de marketing, el nombre se volvió icónico en la historia de los juegos de mesa.
Así nació el tablero Ouija.
La patente que lo validó
El reto fue patentarlo. Con el abogado Elijah Bond, demostraron su funcionamiento en la oficina de patentes. El examinador pidió que deletreara su propio apellido, y lo hizo bajo control del tablero. Así se concedió la patente en 1890, añadiendo el gancho de ser "probado oficialmente".
Éxito comercial inmediato
Con patente, historia mística y público ávido, los primeros tableros Ouija se vendieron en 1891 por 1,50 dólares como "vínculo entre lo conocido y lo desconocido". El éxito fue rotundo: en un año, necesitaron múltiples fábricas en EE.UU. y Europa para satisfacer la demanda.
El dominio de William Fuld
En 1898, William Fuld, empleado y accionista, obtuvo los derechos exclusivos, amasando una fortuna. El Ouija perdura más de 130 años como juego popular. Fuld demandó a imitadores; falleció en 1927 tras caer de un tejado que, según él, el tablero le indicó construir. Los derechos pasaron a Parker Brothers en 1966 y a Hasbro en 1991, manteniendo el diseño original pese a cambios en materiales.
Un ícono cultural perdurable
El Ouija es un ícono cultural con tradiciones, leyendas y casos reales como las canalizaciones de Seth, Ephraim o Patience Worth. Aparece en cine, desde el demoníaco El exorcista (donde Regan contacta a Capitán Howdy) hasta Actividad paranormal (2007).
Una historia legendaria
Creas o no en su poder —juego, truco o portal infernal—, su éxito es innegable. Todos tienen una anécdota sobre él. Más de 130 años después de su invención por espiritistas y comercialización por visionarios, el Ouija ha conquistado hogares, leyendas y pesadillas globales.