La meditación fuera del cuerpo es un paso clave en el aprendizaje de la proyección astral. Esta técnica simple te guía hacia una experiencia extracorpórea (EFC) consciente mediante unos pocos pasos efectivos que facilitan la separación del cuerpo físico.
Elige un lugar tranquilo
Antes de empezar, selecciona un espacio silencioso donde nadie te interrumpa. Controla la temperatura ambiente y ten a mano una manta, ya que durante la EFC tu temperatura corporal puede bajar.
Adóptate en una posición cómoda
Puedes acostarte o sentarte en una silla. Acostado es más fácil dormirse, por lo que muchos prefieren sentarse. Un sillón reclinable es ideal para principiantes. Con la práctica, podrás proyectarte desde cualquier posición sin riesgo de sueño profundo. A diferencia del sueño normal, en esta meditación mantendrás la conciencia durante el viaje astral.
Desarrolla una memoria muscular para la meditación
Una vez acomodado, relaja el cuerpo para liberar la mente y enfocarte en la proyección. Practica esta técnica para crear un hábito: con el tiempo, entrarás en estado meditativo rápidamente, como una memoria muscular.
Crea una burbuja protectora de luz blanca
Protege tu energía visualizando una burbuja de luz blanca sin fisuras que te envuelve completamente. Esta práctica es esencial para transitar con seguridad en planos espirituales.
Relaja el cuerpo por completo
Toma tres respiraciones profundas y lentas. Siente cómo la tensión se disipa. Relaja progresivamente:
- Cierra los ojos y empieza por los dedos de los pies, visualizándolos y relajándolos. Sube la ola de relajación por tobillos, pantorrillas y piernas.
- Continúa por la parte inferior del cuerpo, torso y abdomen. Deja que tu cuerpo se hunda en la superficie.
- La ola sube por hombros, brazos, manos, pecho, cuello, rostro y cabeza.
- Ahora estás totalmente relajado. Toma tres respiraciones más profundas, soltando aún más tensión.
Usa mantras para mantener la conciencia
Con el cuerpo relajado, inicia la meditación manteniéndote alerta para evitar el sueño. Repite un mantra corto como "Om mani padme hum" o crea uno propio:
- "Estoy despierto y enfocado".
- "Estoy concentrado y consciente".
- "Rosas, tulipanes y caléndulas".
- "Me proyecto astralmente".
- "Estoy seguro y protegido".
Si te duermes, no te frustres: la maestría requiere práctica.
Inicia la meditación guiada
Despeja la mente repitiendo el mantra. Usa meditaciones guiadas, música o sonidos para mantener el enfoque. Para practicar solo, visualiza:
- Un sendero que lleva a escalones de musgo hacia un estanque en un bosque exuberante. Baja contando de 10 a 1 por una escalera de caracol.
- Al llegar al 1, observa la belleza natural.
- Camina al estanque contando 5, 4, 3, 2, 1.
- Ve el reflejo del cielo. Inclínate y sonríe a tu reflejo, sabiendo que estás protegido.
- Nota el cordón plateado uniendo tu abdomen al reflejo.
- Tu reflejo emerge y flotas sobre el agua.
- Mira las nubes y asciende hacia ellas.
- Para regresar, cuenta de 5 a 1 suavemente y abre los ojos. Tómate unos minutos para reintegrarte.
Consejos expertos para la meditación fuera del cuerpo
La paciencia es clave: las primeras EFC pueden ser breves por miedo natural. El cordón plateado te ata al cuerpo, permitiendo regreso seguro. Usa cristales, incienso o sonidos naturales. Con práctica, las sesiones serán más largas y profundas. Algunos se energizan, otros se relajan: es normal.
Dominando la proyección astral
La clave es mantener conciencia y práctica constante. Entrena cuerpo, mente y alma para EFC intencionales y disfruta viajes extraordinarios.