A diferencia de Adriana Caselotti, Kathryn Beaumont (en la imagen) no tuvo problemas para revelar su identidad como voz de Alicia en el País de las Maravillas, mientras firmaba su contrato bajo la mirada de Walt Disney.
Adriana Caselotti fue la voz de Blancanieves en la icónica película de 1937, un éxito histórico cuyo impacto perdura más de 85 años después. Su tono infantil y melodioso es inconfundible, pero su nombre no figura en los créditos. Uno esperaría que una voz tan memorable la convirtiera en estrella de musicales, ¿verdad? Sin embargo, es probable que nunca hayas oído hablar de ella. ¿Por qué desapareció?
Es un hecho que no fue acreditada: en 1937, Disney no reconocía a los actores de voz hasta 1943, preservando la ilusión de personajes 'reales'. Pero la leyenda hollywoodense afirma que Walt Disney le prohibió contractualmente revelar su identidad, actuar como Blancanieves o trabajar en cine, TV y radio por el resto de su vida. En resumen, la incluyeron en una lista negra.
En realidad, Blancanieves marcó el inicio y fin de su carrera en el entretenimiento, salvo un cameo en El mago de Oz y un pequeño rol en ¡Qué bello es vivir!. ¿Fue una prohibición oficial de Disney o su voz demasiado reconocible? ¿O simplemente no consiguió otros trabajos? Walt era poderoso, pero ¿sabotearía a Caselotti por una animación?
La historia es compleja. Algunos dicen que Disney la contrató y la dejó inactiva, práctica común en la era de los estudios, aunque no tuvo actores exclusivos hasta 1946. Otro rumor: Disney poseía los derechos de su voz. Jack Benny contó que en 1938, Disney rechazó prestarla para su radio porque revelaría a la voz de Blancanieves [fuente: Sibley].
Su contrato fue desfavorable: con 18 años, cobró $970 por tres años de trabajo (unos $18,000 actuales, ajustado por CPI). En 1938, demandó a Disney y RCA por ganancias de la banda sonora (sin éxito), pero luego fue leal: recibió el Disney Legend en 1994 y nunca denunció públicamente una lista negra.