Aunque las porristas siguen siendo mayoritariamente mujeres en secundaria, los animadores masculinos representan cerca del 50% en el nivel universitario. Como todo el equipo, se dedican a un entrenamiento riguroso para perfeccionar rutinas en competencias y espectáculos.
El origen de las porristas: impulsado por hombres
En 1898, Johnny Campbell, fanático de los Minnesota Gophers, lideró la primera ovación organizada desde la barra brava, dando inicio a la animación deportiva.
Los hombres no solo iniciaron el cheerleading, sino que lo consolidaron. Lawrence Herkimer fundó la Asociación Nacional de Porristas, inventó el salto herkie y muchas innovaciones. Fred Gastoff creó el pompón de vinilo.
Habilidades clave de los animadores masculinos
Al igual que sus compañeras, practican rutinas intensas, pero destacan en acrobacias de fuerza: volteretas, picas y paradas de manos, que demandan un núcleo y piernas potentes, con menos énfasis en flexibilidad.
Los hombres suelen ser bases y observadores. Dicen con orgullo: "Cualquier hombre puede tomar la mano de una porrista, ¡pero solo la élite sostiene sus pies!". Porristas como Morgan Earley de la Universidad de Utah destacan la seguridad que aportan sus manos grandes y brazos fuertes, evitando caídas vividas en secundaria. Earley también nota que median conflictos en equipos, fomentando respeto mutuo y confianza para rutinas impecables, sin tensiones incómodas.
Tradiciones antiguas y nuevas con animadores masculinos
En universidades como Utah y Brigham Young, compiten en la "Copa" sosteniendo a una porrista con un brazo el mayor tiempo posible, integrando movimientos para mostrar fuerza y confianza.
Celebridades como presidentes Dwight Eisenhower y George W. Bush, actores Steve Martin y Samuel L. Jackson fueron porristas. Aunque ganan presencia en secundarias, merecen más reconocimiento. Sus compañeras siempre les recuerdan su valor en el espíritu escolar.