Todo ser vivo posee un aura, incluidas las personas. El aura humana es un halo de energía colorida que envuelve el cuerpo físico y nos conecta con la energía universal y la divinidad. Está compuesta por siete capas energéticas que reflejan el estado actual del cuerpo, la mente y el espíritu. Cada color del aura revela aspectos profundos de nuestra personalidad y esencia espiritual.
Las siete capas de tu aura
El aura forma parte de la anatomía energética, que une el cuerpo físico con el alma y la energía universal. Interactúa con los chakras —centros energéticos del cuerpo— y los meridianos —canales energéticos.
Diferentes frecuencias vibratorias generan los colores del aura, que reflejan el estado emocional y físico. Incluso los pensamientos emiten energía cromática. Quienes perciben auras interpretan estos colores en cada capa. En la tradición china, se conoce como chi, la energía vital de la vida. También se denomina prana, energía espiritual o fuerza vital.
El aura se extiende fuera del cuerpo para recibir y procesar información del entorno, otras personas y el alma. Las siete capas trabajan en armonía para mantener su equilibrio.
Divina
La séptima capa, la Divina o Arquetípica, engloba todas las capas y actúa como mapa energético de la vida. Une el alma al cuerpo y detalla pasado, presente y futuro. Se llama mapa del destino o plantilla vital, única como una huella digital.
Conectada al chakra corona en la parte superior de la cabeza, es el asiento de la mente subconsciente y morada divina. Médiums e intuitivos acceden a ella para leer patrones energéticos y ofrecer insights.
Espiritual
La sexta capa, Espiritual o Celestial, equilibra las capas áuricas y chakras. Canaliza energía divina para el bienestar espiritual, aplicable al mundo físico.
Vinculada al chakra del Tercer Ojo, genera intuición —a menudo llamada habilidad psíquica—. Permite acceder al plano divino para guía y sanación energética.
Plantilla etérica
La quinta capa, Plantilla Etérica, se conecta al quinto chakra. Revela comunicación, vibración y creatividad. Es la esencia espiritual del potencial físico y propósito del alma.
Psíquicos la consultan para lecturas profundas sobre la identidad verdadera.
Imaginario
La cuarta capa, Imaginal o Cuerpo Astral, facilita la manifestación y vinculada al chakra del corazón. Expresa amor y actúa como puente entre lo físico y espiritual, conocida como puerta al plano astral.
Mental
La tercera capa, Mental o Cuerpo Causal, construye experiencias vitales basada en el destino. Conectada al plexo solar, influye en autoestima y poder personal. Pensamientos actúan como imanes energéticos, atrayendo realidades positivas o negativas.
Emotivo
La segunda capa, Emocional, impulsa acciones y reacciones. El amor incondicional es su energía óptima. Asociada al segundo chakra (naranja), muestra emociones multicolores como rojo (ira) o rosa (amor).
Físico
La primera capa, Física o Etérica, manifiesta el cuerpo físico y se vincula al chakra raíz. Mantiene chakras y meridianos. Bloqueos energéticos se reflejan como dolencias físicas.
El equilibrio áurico es esencial
Mantener el aura equilibrada es clave para la salud y el cumplimiento del propósito vital. Practica meditación, estudio espiritual, ejercicio, dieta saludable y estimulación mental para dominar este delicado equilibrio.