En el Hospital Broughton de Morganton, Carolina del Norte, tanto el personal como los pacientes reportan avistamientos de fantasmas con frecuencia. Aunque aún opera como hospital psiquiátrico estatal, nunca se ha realizado una investigación paranormal oficial en sus instalaciones.
Una historia marcada por abuso y negligencia
Construido en 1883, el Hospital Broughton se considera uno de los lugares más embrujados de Carolina del Norte, pese a que las apariciones no son reconocidas oficialmente. Los testigos y empleados coinciden: el hospital resulta inquietante, especialmente de noche. Muchos atribuyen esta atmósfera a su turbulenta historia, que incluye espíritus inquietos y entidades aterradoras.
En la década de 1920, con escasez de personal —un médico por cada 355 pacientes—, se produjeron casos de negligencia, abuso y peores atrocidades. Informes documentan torturas, experimentos cuestionables y numerosos suicidios, según WSOCTV. Estas circunstancias alimentaron las primeras leyendas sobre un hospital maldito.
Túneles subterráneos llenos de misterio
Debajo del complejo se extiende una red de túneles abandonados que intensifican su aura siniestra, como sacados de una película de terror. Originalmente usados para transportar pacientes entre edificios, se rumorea que familias acomodadas los empleaban para visitas discretas.
Los túneles conectaban la cocina y el lavadero para suministros, pero también se les atribuyen usos oscuros, como castigos donde pacientes eran encadenados en la oscuridad. Aunque no hay evidencia física, exploradores han reportado sonidos de cadenas, gemidos y lamentos.
El cementerio del hospital
En los terrenos se encuentra el cementerio de pacientes, un recordatorio de quienes nunca salieron. Fotos han capturado anomalías como nieblas inexplicables, figuras etéreas y siluetas oscuras. El Cementerio Conmemorativo del Hospital Broughton está abierto al público en el borde de la propiedad.
Apariciones que acechan a personal y pacientes
La actividad paranormal es común, sobre todo en el turno nocturno. Margaret Langley, enfermera registrada, documentó sus experiencias en el libro Haunted Broughton, Tales From the Graveyard Shift, seguido de dos más. "Estos eventos merecen ser registrados", afirma.
Entre los fenómenos reportados se incluyen:
- Sonidos de portazos
- Puntos fríos repentinos
- Apariciones en pasillos oscuros
- Voces que llaman por nombre
- Gritos en áreas abandonadas
- Nieblas y orbes azules en movimiento
Las zonas menos usadas, como antiguas áreas para pacientes violentos o criminales dementes, concentran la mayor actividad. "De noche, todo cambia: sombras fugaces y sonidos inexplicables", relata Margaret.
Pacientes han visto luces azules flotando fuera de ventanas, manteniéndose firmes en sus testimonios.
Margaret y una colega observaron una nube de vapor flotando por un pasillo a cinco pies del suelo, que se disipó ante sus ojos, concluyendo que era un espíritu.
Voces incorpóreas han llamado nombres; una noche, Margaret oyó un susurro gritando el suyo en el edificio Bates, experimentando un terror paralizante.
El fantasma del Pabellón 8
En el Pabellón 8, enfermeras nocturnas ven regularmente una sombra sentada en el sofá del pasillo, jugando al solitario antes de desvanecerse. Una se acostumbró nerviosamente a esta presencia habitual.
Actividad residual e inteligente en el Hospital Broughton
Las experiencias en este icónico lugar de Carolina del Norte combinan energías residuales y interacciones inteligentes, según múltiples testimonios de pacientes y empleados.