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Padre e ilustrador: 5 consejos para inspirar la creatividad de tus hijos

Me apasiona el arte en todas sus formas: desde la pintura con los dedos hasta la escultura, la animación y los cómics. Disfruto tanto del proceso creativo como del resultado final. Me encanta crearlo yo mismo y admirar las obras de otros. En esencia, soy un apasionado del arte. ¡Dame todo tipo de arte!

Lo que más valoro del arte es su poder para contar historias. Gran parte de esto se debe a que soy disléxico y, en mi época de primaria (cuando los dinosaurios aún paseaban por la Tierra), la dislexia no se diagnosticaba con frecuencia. Así que recurrí a las señales visuales para ayudar a narrar y comprender historias.

Todos conocemos el dicho de que una imagen vale más que mil palabras, pero creo que eso solo rasca la superficie. Si, como yo, tienes hijos curiosos y resolutivos, habrás vivido su alegría al hacer esas conexiones visuales.

Todos mis hijos (ya adultos) son artistas. Aunque algunos lo descubrieron por casualidad, durante años trabajé para mantener viva su chispa creativa, proponiéndoles nuevos retos e ideas. Aquí comparto cinco de mis favoritos, avalados por ellos mismos (sí, los entrevisté para este artículo).

Añade impulso preguntando: "¿Qué pasaría si...?"

Una de las mayores dificultades al hacer arte es saber por dónde empezar. Seguro que has cubierto la mesa con papel, bolígrafos, crayones, tijeras y pegamento, solo para oír a tu hijo preguntar: "¿Qué debo dibujar?". Sugerir temas directamente no suele funcionar tan bien como guiarlos para que encuentren sus propias respuestas. Dibujar a petición es complicado, pero si despiertas su imaginación, las ideas fluyen. En vez de decir "dibuja un día soleado", prueba con: "¿Qué pasaría si los animales usaran ropa? ¿Qué se pondrían para ir a la playa?". O: "¿Qué pasaría si tuvieras superpoderes? ¿Cómo sería tu disfraz?". Preguntas así activan su cerebro al instante.

Dales un problema para resolver

La ilustración surge de resolver problemas visuales, lo que la distingue del arte de galería. Ambas narran historias, pero la ilustración lo hace para aclarar conceptos. En mi libro Mi videojuego se comió mi tarea, el protagonista Dewey, como yo, es disléxico. Al leer mal unas palabras en un botón, desaparece (¡tranquilo, ocurre en un videojuego!). En lugar de explicarlo con texto, lo muestro visualmente cometiendo el error.

Plantear a los niños un problema visual estimula su pensamiento. Por ejemplo: "¿Cómo metería un pirata de dedos gruesos un barco en una botella pequeña?". Generará ideas e ilustraciones divertidas.

Exagera

¿A quién no le gusta reír? Mejor aún: ¿a qué niño no le encanta hacer reír a los demás? Muestra o dibuja imágenes graciosas, como en un cómic, y compartir arte será aún más divertido. La exageración es un truco maestro del humor.

En lugar de un gato en el alféizar mirando pájaros, imagina un gato frente a pterodáctilos o un león rey de la jungla ante gorriones aterrorizados. Empuja los límites hasta que rían a carcajadas y querrán mostrarte su obra.

Da y pide retroalimentación

La diferencia entre un artista aficionado y profesional radica en aceptar críticas y autoevaluar su trabajo. Aunque no busquemos profesionalismo, comentar, elogiar y apreciar su creación fomenta su progreso.

Un "¡Wow, esto es increíble!" motiva, pero preguntar qué les gusta y qué mejorarían anima a continuar. Cuidado: los jóvenes artistas son sensibles. Mostrar interés en sus metas creativas es un regalo invaluable para un padre.

Ensucia tus manos con ellos

Crear junto a tus hijos es ideal para que compartan sus preocupaciones. Sentados codo con codo con crayones, las barreras caen y los lazos se fortalecen.

¡Diviértete y sé creativo!

Dustin Hansen es un desarrollador de videojuegos galardonado internacionalmente. Ha dirigido, escrito y creado arte para éxitos como Los Sims y Madden Football, antes de lanzar la franquicia Street Sports de EA, apta para niños y basada en historias. Ahora, aplica su estilo narrativo como autor e ilustrador. Es autor del superventas Game On! Historia de los videojuegos desde Pong y Pac-Man hasta Mario, Minecraft y más, y de los libros ilustrados Microsaurs. Recientemente lanzó su primera novela gráfica para jóvenes lectores: Mi videojuego se comió mi tarea. Síguelo en Twitter e Instagram.